Soy consciente de que esto es difícil para todos, es difícil tener que estar en casa viendo el tiempo que hace, observando por tu ventana a las gaviotas que vuelan rozando el mar con libertad o viendo a las palomas caminar por las calles.
Todos esos seres a los que amamos: primos, amigos , abuelos, tíos…
Recordamos los momentos en los que estábamos juntos, en los que nuestras mejillas se rozaban, en los que nuestras manos se juntaban creando así un solo puño, en los que nuestros cuerpos se unían.
Y te preguntas ¿Cuándo podré volveré a sentir su calor, sus palpitaciones en el pecho, cuándo me volveré a sentir querido?
Esos aplausos de las ocho, que son para todos, para tí por quedarte en casa y por todos aquellos que luchan para que podamos ser como las palomas, libres.
Esto es aplausos son cariñosos, no soy médico pero creo que es algo maravilloso, que te conmueve por dentro, es bonito, como si cada persona viniera y te dijera: “gracias“ es lo mismo, algo muy muy bonito, por eso aunque no tengas vecindario otras personas alrededor da igual hay que seguir aplaudiendo por todos.
También hay cosas positivas, puedes descubrir algún talento oculto aficionarte a algún deporte, a la cocina, a la escritura… Hay menos contaminación lo cual es algo bueno.
Tenemos que ser pacientes y hay que tener fe en que se encontrará una cura pronto.
Quiero mandar un abrazo a todas aquellas familias que han perdido a sus seres queridos, así que si tú perteneces a una o conoces a una en esta situación coméntale que tiene todo mi apoyo.
Ya queda menos.
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